Si me muero, que esparzan mis cenizas en el punto más alto de tu cama que viene a ser algo parecido al vértigo de observar tu pelo cuando me cuelgo de tu oreja y miro ese cuello y siento la insoportable necesidad de saltar hacia el como un lobo a su presa.
Alquílame tu pecho para quedarme a vivir siempre ahí y que a la vez, nunca sea del todo mío y siempre tenga que convencerte para que sea yo, y nadie más, tu único inquilino.
Poesía no sé,
pero Amor, eres tú,
y parece mentira que aun no lo sepas...
P.

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