El momento antes del primer beso es como cuando alguien dice “¿no huele a gas?” justo antes de que estalle la cocina...
A día de hoy sigo ardiendo,
y eso que ha llovido mucho
desde el día del incendio.
Creo que voy por el 854465 primer beso con ella,
y si abro los ojos antes,
durante,
o después
podéis ver el fuego reflejado en mis pupilas.
Y sonrío como un niño con una lupa
en una tarde de julio
frente al hormiguero más grande del parque.
O como el pirómano descerebrado
que, mechero en mano, camina por el bosque
dejando un rastro de colillas
para saber volver a casa.
Nunca hay cenizas.
Las llamas no se extinguen
ni calcinan las cartas con las que se alimentan.
Tampoco hay quemaduras,
ni de tercer grado
ni de 40 a la sombra.
Sólo un calor confortable en los labios
y en la nariz.
Y en las manos, que nos conocemos.
¿Sabéis cuando el agua para una infusión
empieza a hervir?
Pues mi sangre está siempre lista
para haceros un té rojo.
Besarla es como sentarse en el radiador
en febrero
con una taza de cafe
a esperar que la lavadora centrifugue.
Me dan ganas de sonreír
cuando pienso que tenerla cerca
es como meter el dedo meñique
en el cazo donde se calienta la leche del desayuno
y ver que está justo en su punto.
Vaya tontería;
pero, qué coño, tenerla cerca da ese gustito...
Mírame, dime qué ves, ¿no te das cuenta de que cambié? Nadie me dijo cómo debía jugar mis cartas, yo lo decidí. Me limité a callar, y a aprender de los demás. Poco a poco aprendí que las cosas importantes aquí son las que están detrás de mi piel, y todo lo demás es una simple imagen que mostrar a los demás.
A base de subidas y bajadas te vas dando cuenta de que sólo el tiempo enseña a vivir, y que eres tú quien decide quien quiere ser.
Lo que faltaba. Ahora vas y me recuerdas lo que no hice. Me señalas lo que nos faltó. Lo que debería haberte hecho y no te hice. Lo que debería haberte dicho y no pronuncié. Lo que debería haber sentido y jamás sentí. O lo que no fui capaz de poner. La omisión, esa culpa por lo que no se ve, ese reproche al vacío de lo que ya se fue. Nadie debería echarse en cara lo que faltaba. Y sin embargo, cuántas ausencias fueron más causa que consecuencia, cuántas relaciones se acaban por razones ajenas a la realidad.
Lo que faltaba. Siempre lo que faltaba. Sólo y únicamente lo que faltaba. No sé qué tiene lo que faltaba, que jamás puede llegar a ser compensado por lo que sí estuvo, por todo lo que sí se dio. Es así de jodido. Así de inexorable. Así de mal. Te guste o no. Y es que por muy completa que fuese tu relación, por mucho que se exprimiese el amor, siempre habrá más cosas que se quedaron fuera. Porque todo fuera será siempre más grande que cualquier dentro. Por definición. Por eso el dentro es más precioso. Por eso hubo que protegerlo lo mejor que supimos. Por eso al cabo del tiempo se nos escapó. Por eso se nos escurrió entre los dedos. Porque se diluyó lo que sí teníamos entre todo lo que faltaba y todo lo que al final nos faltó.
Lo que faltaba. Lo que ya no puedes ni deseas cambiar. Por mucho que lo intentes, ya es tarde y ahora sería hasta de mal gusto, fatal. Como ese beso en la mejilla de cualquier ex. Como esas cartas que no son ni devueltas al remitente porque el destinatario ya cambió de dirección. Como esa llamada perdida en el móvil del que ha muerto, que nadie se molesta ni en contestar. Las cosas que llegan tarde no es sólo que estén desfasadas, es que están mal. No sólo por su momento, sino por su intención. Porque es la intención la que se nos quedó caduca. Y nos recuerda lo que sentimos y ya no está vivo. Lo que fuimos y jamás volveremos a ser. Porque volveremos a ser otra cosa. Pero eso ya no.
Lo que faltaba. Verte preciosa. Verte radiante. Verte feliz. Todo lo que siempre quise para ti. Y resulta que sólo lo consigues gracias a no estar conmigo. Esa luna llena que hoy todos admiran está patrocinada por este sol que ya se va. Justamente el único selenita que sobraba en el firmamento de tu vida. Me voy atardeciendo y tornándome rojizo, enfriándome de a poco y a sabiendas de que cuanto más me ausente, mejor estarás, mejor te irá. Para que otros puedan contemplar la belleza de lo que hicimos juntos. Lo mucho que tú eres gracias a lo poco que yo fui. Y mientras, sigo vagando por la otra cara del mundo, tratando de convencerme de que volveré a encontrar otro satélite, aunque los dos sepamos que ya no hay más.
Lo que faltaba. Encima va y me dices que ahora sí que has cambiado. Que has aprendido tanto de nuestra ruptura y de nuestra relación. Que cometerás quizá otros errores, pero esos ya nunca más. Ahora que ya aprendiste, ahora va y lo va a disfrutar el siguiente. Él, ese individuo al que aún no conoces ni tú, pero que ya puede contar con toda mi envidia y frustración. Él, sin duda algo menos capullo que yo, que te encontrará al final de nuestro camino y no tendrá que pasar por lo que pasamos los dos. Él, un cualquiera que te llevará hasta vete tú a saber dónde, y si lo consigue, si es que tiene el valor y el coraje de conseguirlo, siempre habrá sido gracias al recorrido que juntos hicimos los dos.
Dale las gracias por conseguir todo aquello que yo no supe.
Y una buena patada en los huevos. Que eso también nos faltó...
"No soy honesto. Y de un hombre que no es honesto, sólo se puede esperar que no sea honesto. Honestamente, es con los honestos con los que hay que tener cuidado, por que nunca puedes prever cuando harán algo extraordinariamente absurdo."
No entiendo en qué piensan esos poetas que creen que la poesía aún se escribe en cuadernos y se rima. Ni entiendo que crean que la poesía aún es cosa de las musas, de bares de carretera, de cafés con vistas a la Torre Eiffel, de París. Yo les diría que pasasen un día entero mirando tus labios rojos, viéndote mientras duermes en bragas y con una camiseta mía, sin sujetador. Que te viesen cuando te levantaras de la cama, estirando tu cuerpo, pensando en qué te pondrás de ropa mientras te quedas desnuda en tu cuarto. Que te vieran mientras miras por la ventana tomando el primer colacao del día con churros, con la mirada perdida en el infinito deseando que el tiempo sea el que nos pierda a nosotros, y no al revés. Que viesen lo bonito que destruyes, que eres capaz de ser la chica con los ojos tristes más bonitos de todo Madrid. Que a la poesía hay que mirarla a los ojos mientras se la hace y enamorarse de ella en cada grito, que la poesía está guapa de verdad cuando se enfada pero aún mas cuando sigue queriendo estar contigo.
Y digamos que la poesía eres tú y no lo creen esos poetas locos... P. ask.fm/Karmaland41
Las mentiras pudren una verdad. Si a una verdad le añades mentiras, se convertirá en una mentira completa. Pero si a las mentiras se las va añadiendo verdades, hay dos posibilidades. Que se conviertan en las verdades que realmente son, que desveles los secretos de las palabras; o que, por el contrario, nunca puedas dejar de mentir, porque tu vida entera encierra una gran mentira, un gran secreto. Como siempre, sólo tú eliges. Pero eso no significa que no te influencien.
Puedes intentar engañar a los demás, pero si no te crees tus mentiras, no servirá de nada...
Y siempre existe la tercera opción. En este caso, lo neutro, la valentía. Tras ser valientes, toda la realidad te golpea. Y, si has hecho bien las cosas, llegará la calma y tras ella, la recompensa. Tal vez tarde en llegar, tal vez te desespere la espera, te corrompa la locura y te pierdas en la luz, pero la recompensa llega. Aunque es diferente para cada uno...
Permitid que, primero me disculpe por la interrupción.
Yo, como muchos de vosotros aprecio la comodidad de la rutina diaria, la seguridad de lo familiar, la tranquilidad de la monotonía
A mí me gusta tanto como a vosotros, pero con el espíritu de conmemorar los importantes acontecimientos del pasado (normalmente asociados con la muerte de alguien o el fin de alguna terrible y sangrienta batalla y que se celebran con una fiesta nacional) he pensado que podríamos celebrar este 5 de noviembre (un día que, lamentablemente, ya nadie recuerda) tomándonos 5 minutos de nuestra ajetreada vida para sentarnos y charlar un poco.
Hay, claro está, personas que no quieren que hablemos, sospecho que, en este momento, estarán dando órdenes por teléfono y que hombres armados ya vienen de camino.
¿Por qué? Porque mientras pueda utilizarse la fuerza... ¿Para qué el diálogo? Sin embargo las palabras siempre conservarán su poder, las palabras hacen posible que algo tome significado y, si se escuchan, enuncian la verdad y la verdad es que en este país algo va muy mal, ¿no? crueldad e injusticia, intolerancia y opresión.
Antes tenías libertad para objetar, para pensar y decir lo que pensabais. Ahora tienes censores y sistemas de vigilancia que nos coartan para que nos conformemos y nos convirtamos en sumisos.
¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable? bueno, ciertamente, unos son más responsables que otros y tendrán que rendir cuentas pero, la verdad sea dicha, si estás buscando un culpable, sólo teneis que miraros al espejo.
Sé por qué lo hicisteis... sé que teníais miedo ¿Y quién no? Guerras, terror, enfermedades, había una plaga de problemas que conspiraron para corromper vuestros sentidos y sorberos el sentido común, el temor pudo con vosotros. y, presas del pánico, acudisteis al actual líder, Adam Sutler.
Os prometió orden, os prometió paz y todo cuanto os pidió a cambio fue vuestra silenciosa y obediente sumisión.
Anoche intenté poner fin a ese silencio. Anoche destruí el Old Bailey para recordar a este país lo que ha olvidado. Hace más de cuatrocientos años un gran ciudadano deseó que el cinco de noviembre quedara grabado en nuestra memoria. Su esperanza era hacer recordar al mundo que justicia, igualdad y libertad son algo más que palabras: son metas alcanzables.
Así que si no abrís los ojos, si seguís ajenos a los crímenes de este gobierno, entonces os sugiero que permitáis que el cinco de noviembre pase sin pena ni gloria, pero si veis lo que yo veo, si sentís lo que yo siento y si persiguis lo que yo persigo, entonces, os pido que os unáis a mí, dentro de un año, ante las puertas del parlamento y juntos les haremos vivir un cinco de noviembre que jamás, jamás nadie olvidará...
Volver, lo que es volver, nadie vuelve. Igual te parece que llegas al mismo sitio, pero nunca es verdad. Porque nunca vuelve a ser ese momento en el que estuviste. Y eso lo cambia todo, lo hace todo distinto. En realidad, siempre nos estamos yendo. Eso sí, por en medio, hacemos como que nos quedamos. Echamos raíces. Intentamos trascender. Y como mucho, dejar bonitos recuerdos. Pero ya está. Somos algo que siempre se está yendo. Y está bien que así sea. Así jamás te repites, sino que llegas dos veces. Y ahí es cuando pareces dispuesto a estrenar nuevos recuerdos.
Visto así, Esto no vuelve, porque jamás se fue... P.
Cambiamos. De un año para otro, de un mes para otro e incluso de un día para otro. No somos los mismos. Nuestros gustos, nuestras opiniones, nuestros pensamientos y nuestras prioridades cambian con nosotros. Por eso, no necesitamos alguien que nos quiera tal y como fuimos sino que nos quiera tal y como somos; que no sólo esté dispuesto a cambiar con nosotros sino a adaptarse a nuestro cambio y que no sólo se adapte, sino que le guste...
Se busca acompañante en el viaje de mi vida. No será fácil. habrá momentos buenos, no tan buenos e incluso malos, habrá crisis y peleas… pero también habrá besos, risas y amor, mucho amor... ¿Te vienes? P.