Es como si se llenase cada rincón de tu cuerpo con pólvora, y sabes que vas a estar bien, hasta que las más mínima chispa acaba con absolutamente todo. Sin control. Sin motivo. Sin culpables. Como el niño que le tiene miedo a todo y no sabe por qué, y como los padres que no entienden que es un niño, y que en esta vida no hacen falta razones para tener miedo.
Soy fuerte. Si, soy fuerte, soy fuerte, soy fuerte. Lo sé. Pero aun así.
Y que si tú me pides que enfrente miedos y monstruos por ti, yo los mato a sonrisas, te lo juro. Pero han visto que si te alejas mi comisura derecha vacila, y eso les da seguridad. Menos mal que nunca estás lejos mucho tiempo, y menos mal que tu risa es tan fuerte que ahuyenta todo lo malo kilómetros a la redonda, aunque esté perdida por algún rincón.
Me encantaría despertarme cada día siendo feliz a tu lado, porque contigo ser feliz es tan fácil como respirar. Pero hasta entonces me conformo con besarte la sonrisa mañana, y pasado, y al otro, y así todo lo que dure mi Verano, y cada día que despierte teniéndote, prometo que me encargo de matar miedos y monstruos en tu nombre.
P.

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