jueves, 24 de marzo de 2016

#61 Desinformación

Que la vida suba y baje como una montaña rusa, y que seas tu el que sigue comprando tickets, para ver como los demás, sean los que se montan y la disfrutan.

Nos vemos abajo...


#Microcuento

P.

La historia de tu vida

Ahora sé que no eres para mí
Sé que tu destino y el mío nunca estuvieron unidos
Siempre estuvieron lejos, dirigiéndose hacia caminos diferentes
Ahora sé que nunca fuimos algo más, ni siquiera fuimos, porque nunca estuvimos ni quisimos estar
Tampoco hubo un “nosotros”, no fuimos nada
Algo como un amor a contraluz, que nunca se dejó ver
Maestros en el arte de ocultar lo que nos quemaba por dentro, en disimular las ganas
He dejado que me mientas, he aceptado tus mentiras, aferrándome a que detrás de todas ellas guardarías un poco de cariño
Esperando que un día te dieras cuenta de lo mucho que me necesitabas, de lo mucho que yo significaba para ti
Pero no fue así, y no puedo culparte porque yo alimenté tu cobardía conformándome con besos y noches a medias
Que tu ahora te iras (a medias), pero yo me quedo aqui, dandole la vuelta a todo lo que dejaste patas arriba, volviendo a girar mi mundo, que era el nuestro 180º hacia la realidad
Por lo menos espero que hayas aprendido algo de todo esto, y te sirva...



P.


domingo, 14 de febrero de 2016

#60 Ganas

7.862.400 Segundos solos para tí...


y para ti tambien :P


#microcuento

P.

Desempolvado en el momento justo


Hoy te he vuelto a leer, y que quieres que te diga, creo que todo lo expuesto aqui sigue escrito y en pie.

Lo que si te han cambiado han sido las compañías, no todas pero si algunas, como siempre los momentos de guerra vienen bien, para ver quien de verdad, se quedo en tu bando y quien desertó de el.

También te han cambiado las formas y los agobios por los que perdiste tanto, y a su vez no recuperaste ni ganaste nada con ellos.

Que tu Lobo se tomo un relax, y ahora hasta se va de cañas con Caperucita y tan bien que estás, sin agobios ni tensiones.


También te he visto mas capaz y mas cerca de ser ese tipo que siempre has querido ser, gracias en parte a caerte muchas veces pero siempre levantarte.

Que sigues sin ser perfecto, haces bromas de más y seriedad de menos, pero por algo se empieza, que ya trabajas los fines de semana y todo.

Que una vez mas, eres ese que esta en el momento justo en el lugar indicado ya sea para lo bueno o para lo malo, y me temo que eso nunca cambiara.

Y la verdad que hoy me apetecía escribirte y puede que no sea la ultima noche que me veas por aquí...

Ahhh por cierto felicidades por esas 24 primaveras, espero tener la suerte de escribirte el año que viene tambien, eso querra decir que nos va todo bien.


P.

domingo, 31 de mayo de 2015

#59 Cabeza

Si sigues, Si estas, Si quieres, Si soy YO...

Recuérdamelo esta noche


#Microcuento

P.


Buen momento para rescatar viejos textos

Por qué no volvemos. Recuérdamelo, por favor. Por qué no nos queremos de vuelta, de segunda mano o de ocasión. Por qué. A ver, si es que había tantas razones, es que te juro que las había. Es que hasta las llegué a apuntar en algún sitio. Y ahora va y no las encuentro. Justo cuando más las necesito. Justo cuando sólo recuerdo todo aquello que juré olvidar. Así que si no te es mucha molestia, recuérdame por qué no nos dejamos de hostias. O por qué me las sigo dando yo.

Por qué no volvemos. Por qué me despierto y lo primero que hago es pensar en tus fotos. Pero si las metí en el fondo del cajón ese que ya ni abro. El de las cosas perdidas aposta. El de los recuerdos que son demasiado grandes para llevarlos encima. Malditas fotografías. Malditas emulsiones enmarcadas en vidrio. Escaparates de 15x9 que ya sólo te venden saldos, instantáneas con retraso de lo que pudo ser y no fue. Por qué las escondí allí, si se me agarran a la retina día sí día también. Por qué hago ver que no las veo, si no me hace falta ni mirarlas, si ya me las sé.

Por qué no volvemos. Por qué no dejo de seguir tus pasos. Por qué entro de puntillas en las redes sociales como quien entra a por algo que se dejó. Por qué analizo tus fotos, tus gestos, tus lugares y tus palabras. Por qué veo en cada nuevo amigo o contacto tuyo un potencial enemigo. Por qué me da miedo que me olvides con ellos, que me entierres sin mí. Por qué busco señales que al fin y al cabo tú ya no emites. Por qué. Eh. Por qué.

Por qué no volvemos. Por qué no he sido capaz de volver a sentarme en la única mesa maldita de nuestro restaurante. Por qué salgo todas las noches como si nada, como si jamás te hubiese conocido. Y por qué les acabo pidiendo a todas que hagan de ti. Que les gusten tus mismas cosas. Que se rían como lo hacías tú. Por qué las comparo siempre contigo. Qué culpa tendrán ellas de no alcanzarte. De no saber que me exististe. De no poder acabarse este final.

Por qué no volvemos. Por qué sigo mirando el móvil cada dos horas simplemente para ver si estás en línea. Por qué empiezo a escribir siempre el mismo mensaje. Uno que arranca con un por qué no volvemos. Uno que sigue explicándote cuánto te echo de menos. Que ya casi olvidé tus defectos. Que me quedé solo a soportar los míos. Que ya es mucho soportar para una sola persona. Y por qué, cuando acabo el mensaje perfecto, le doy siempre al borrado completo en vez de al enviar. Por qué no te llamo cuando tengo tantas ganas de hablar.

Por qué no volvemos. Dímelo, de verdad, tan sólo recuérdamelo una vez más. Aunque te cueste algún que otro esfuerzo. Hazlo por este pedazo de vida tuya que sigue a la deriva de los recuerdos. Por los viejos tiempos. Por este mal sabor de boca después de algo tan dulce. Por lo que fuera yo en tu vida. Por lo que sea. Por lo que fui.

Yo la verdad es que no he aprendido. Sigo estando igual. Me siguen haciendo daño las mismas cosas. Me siguen emocionando las canciones de siempre. Sobre todo ahora, que sé que en realidad todas me hablaban de ti. Me sigo haciendo muchas trampas al solitario. Me veo con los mismos amigos a los que les ruego que no me hablen de ti. Hasta que les acabo preguntando yo. Ah, y he vuelto al microondas, que cocinar para uno ya sabes que no vale la pena. Supongo que soy aún más difícil. Imagino que el gas noble de mis manías se habrá expandido hasta ocupar parte del hueco que dejaste tú. Y seguramente, a base de vivir conmigo, me habré vuelto mucho más yo.

Por eso, te podría decir que he cambiado. Que ahora sí que sí. Que ahora entiendo por qué no funcionó lo nuestro. Que por qué no volvemos. Que por qué no intentarlo, sabiendo lo que sabemos. Pero te estaría mintiendo, y lo haría simplemente para conseguirte de nuevo, para volverte a tener, para volverme a dar a ti.

Nos estaríamos engañando de nuevo.

Y volveríamos dispuestos a ello, tan sólo por lo mucho que nos queremos.

Tan absurdo como cuando estábamos juntos y tras cada silencio resonaba siempre la misma pregunta.

Por qué no lo dejamos.

Don Risto Mejide.

sábado, 25 de abril de 2015

#58 Besos

Todos le pedían un beso. 
Él le pidió una oportunidad. 
Y ella le dio un beso...



#microcuento

P.